Definiciones y ejemplos de Neuromarketing que de verdad funcionan

Una de las cosas más apasionantes del marketing es esa parcela que abarca aspectos biológicos del ser humano. Porque somos un mix entre raciocinio y emoción, pues actuamos por impulso cuando recibimos estímulos externos que nos tocan la fibra sensible, es que en el arte de vender no hay normas escritas.

Actualmente no nos resulta raro escuchar términos como “neuromarketing” o “neuroventas”, pero son de un trasfondo que tiene su origen en la fusión del marketing y la neurociencia.

Esto quiere decir que, por muy abstracto que nos pueda resultar hablar de emociones y de la gestión de las mismas, sí que hay una parte científica con la que podemos teorizar, hacer experimentos y, por supuesto, estratégias de marketing efectivas.

En este artículo reflexionarás sobre qué es el neuromarketing, las neuroventas o el neuromanagement, y finalmente podrás tomar nota de un buen listado de ejemplos.

Neuromarketing: Definiciones

Para hacer testeos y probar de qué manera conseguir mejores resultados en nuestras campañas de ventas, tenemos que entender de qué manera funciona el cerebro humano y cómo podemos impulsar las ganas por comprar de nuestra audiencia.

Alrededor del concepto de neuromarketing, encontramos otros que tienen una estrecha relación. ¡Vamos a definirlos!

Neuromarketing

El neuromarketing se define como la ciencia que estudia la forma en la que reaccionamos ante una campaña de ventas y cómo nos comportamos ante ella como consumidores. Es decir, cómo reacciona nuestro cerebro antes, durante y después de comprar.

En general, tiene por objetivo analizar cualquier reacción que se produzca en nuestro cerebro tras recibir impactos publicitarios. Para ello se valoran:

  • Las emociones.
  • La atención.
  • La capacidad retentiva.

Esto es así porque aunque a veces compramos por necesidad (de forma racional), hay otras muchas que la fuerza de ventas nos atrae hasta llevarnos a comprar de manera impulsiva.

Neuroventas

Este concepto puede resultar similar al de neuromarketing, pero en realidad va más allá. Además de esta ciencia, también engloba otras como la neurocomunicación, la neurociencia o la neuropsicología.

¿Y por qué se unen tantas disciplinas en este concepto? Pues porque “saber vender” implica conocer, no sólo la forma en la que nos comportamos a la hora de comprar, sino también de qué forma funciona nuestro cerebro en los procesos de negociación.

A diferencia del neuromarketing, estaríamos ante una ciencia que estudia nuestro cerebro tanto en procesos de compra como de venta, donde la comunicación no verbal tiene mucho que decir.

En otras palabras, un vendedor que aplica esta metodología para captar nuevos clientes y cerrar procesos de negociación, no se centra en las características del producto, sino en analizar los vacíos emocionales para satisfacer necesidades reales.

Neuromanagement

Junto al neuromarketing y las neuroventas, podemos hablar también del neuromanagment, que se refiere a la gestión empresarial del ROI y la satisfacción de los clientes gracias la aplicación de técnicas que desarrollan nuestras capacidades cerebrales.

Pero volvamos al concepto de este post, el neuromarketing y los diferentes tipos que hay. Descúbrelos a continuación.

Ejemplos de Neuromarketing

Somos seres emocionales por naturaleza. Por muy claro que tengamos cuáles son nuestras necesidades básicas, siempre habrá estímulos sensoriales que activen nuestro cerebro y nos lleven, como hemos visto, a iniciar un proceso de compra.

Por esto es que el neuromarketing juega con prácticas tan evidentes, a la vez que efectivas, como las siguientes:

  • Poner música de fondo con el estilo acorde al tipo de comercio, pues por ejemplo los ritmos más calmados nos llevan a tomarnos nuestro tiempo.
  • Aplicar precios entre 1 y 5 céntimos por debajo para crear una sensación de “menor coste”, algo que funciona a pesar de que somos súper conscientes de esta práctica de neuromarketing.
  • Colocar los productos más caros en las zonas más vistosas, así como poner carros de la compra de gran volumen para crearnos la necesidad de comprar mucho y caro.

Cualquiera de éstas atiende a una tipología de neuromarketing según el sentido que se están estimulando. Estos son los 3 grandes grupos en las que podemos clasificarlas:

Neuromarketing visual

Este tipo de neuromarketing consigue que un recurso publicitario remueva nuestras emociones, capte nuestra atención y permanezca en nuestra memoria a través de impactos visuales.

Ejemplo de ello son las campañas de marketing que juegan con la combinación de sus productos y elementos que satisfacen algunas de nuestras necesidades más vitales.

Neuromarketing auditivo

Se trata de otro muy buen ejemplo de neuromarketing basado en el uso de sonidos y melodías para activar en el consumidor emociones concretas, como la alegría, el romanticismo o la relajación.

Tal y como ocurre con las imágenes, la música tiene el poder de estimular nuestro lado más sensible y, llegado el caso, alterar nuestro comportamiento de compra.

La música y los sonidos se suelen utilizar en neuromarketing para:

  • Generar una asociación en la mente del consumidor hacia una marca concreta.
  • Acondicionar comercios y espacios físicos para fomentar la compra a través de las emociones.
  • Potenciar los beneficios de un producto a través de sonidos, como el chasquido al morder un alimento crujiente o el sonido del gas al abrir una lata de refresco.

Además piensa que cuantos más sentidos seas capaz de estimular a través de tus anuncios ycampañas publicitarias, más accesibles serán a todo tipo de público.

Neuromarketing kinestésico (olfato, gusto y tacto)

A través de los olores, los sabores y las experiencias táctiles también podemos cautivar a nuestros consumidores. ¿O es que nunca te ha apetecido entrar a comprar en la panadería de tu zona al percibir el olor del pan recién hecho?

Por otro lado, el sentido del gusto es posible estimularlo no sólo con degustaciones reales, sino también mediante imágenes de alta calidad y sonidos propios de los productos de alimentación. Esos que activan nuestras papilas gustativas.

¿Y el tacto?, ¿te has fijado que, por ejemplo, los teléfonos móviles son cada vez más ergonómicos y agradables al tacto? Esto es porque, según se ha demostrado científicamente, también somos más propensos a comprar después de haber tenido una buena experiencia táctil.

¿Te gustaría añadir algún ejemplo de neuromarketing o neuroventas? Sería genial conocer tus ideas al respecto. 🙂

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